Ukázka překladu Bibua do Španělštiny

Había una vez una niña, su nombre era Kamilka y quería tener una mascota.
„Mamita, ¿me comprarías un dinosaurio?“ le preguntó a su madre.
„De ninguna manera,“ la mamá respondió. „No cabría en el departamento. Elige algo más pequeño.“ La niña se quedó pensando.
„Papá, ¿podría tener una jirafa? Es más pequeña que un dinosaurio,“ cambio preguntando ahora a su papá.
„La jirafa estaría muy apretada con nosotros. La pobre tendría que estar con el cuello doblado porque el techo no es lo suficientemente alto, se lastimaría su espalda,“ le explicó su padre. Kamilka siguió pensando.
„¿Y qué tal un oso?“ Se preguntaba, porque en los cuentos de hadas los osos suelen vivir en las casas. „Podría dormir en la tina. Si me quisiera bañar, sin duda me haría un lugarcito.“
„Los osos no duermen en tinas. Escogeremos una mascota que será mucho más pequeña que un oso, pero será la mejor mascota para ti, ¿está bien?“ Kamilka se puso un poco triste, pero luego dijo, que era mejor tener una mascota que ninguna y comenzar a mirar hacia adelante.

Al día siguiente fueron a la tienda de animalitos. Había peces, arañas, algunos periquitos y una pequeña bola gruesa felpuda con brazos.
„Esta es una bonita bola de peluche“ Kamilka dijo admirando aquella bola. El vendedor trás el mostrador sonrió:
„No es una bola, sino un conejo. Míralo de este lado y verás su nariz y sus orejas largas.“
„No sabía que los conejos podían hacerse bolita“. Kamilka se echó a reír y miró al conejo, que tenía curiosidad por mirarla mientras jugueteaba con una nariz graciosa.
„¿Te gusta?“ Mamá y papá preguntaron. Kamilka dijo que sí.
„Es de lo más lindo.“
„De acuerdo es tuyo,“ decidieron sus papás. Todavía tenían que escoger una jaula, un plato de comida y algunos juguetes para el conejo y pagar en la caja registradora. Entonces finalmente el conejo podría ir a casa con ellos.
„Sí, pero…“ Kamilka se detuvo en el borde de la tienda. „Pero cuándo…“
„¿Cuándo qué?“ la mamá preguntó.
„No te detengas entre las puertas, o se cerrarán y te golpearán,“ agregó el papá.
„Cuando yo quería tener una mascota más grande ustedes no querían ¿Y luego me lo permitirán o qué haré cuando el conejo mida más de un metro?“
„Lo protegerás,“ dijo su papá, „yo mido un metro y tres cuartos, quizá sea suficiente.“
„Tal vez, sí“, dijo Kamilka“.

„Eres el conejito más bonito y asombroso. Te llamaré Bibu, ¿sí?“ Kamilka le dijo en su habitación cuando llegaban a casa. Desempacaron la jaula del papel e hicieron un lugar junto a la cama donde están las muñecas.
„Bibu es un bonito nombre. Me gusta ¿Y tú te llamas Kamilka?“ El conejito preguntó como si nada.
„¿Bibu?¿Puedes hablar?“ Kamilka dijo asombrada.
„¿Por qué no hablaría si soy un conejo mágico?,“ Bibu se encogió de hombros mientras se enterraba en un montón de zanahorías.
„¿Mágico?¿Eso significa que puedes hacer magia?“
„No exactamente. Pero conozco muchas otras cosas maravillosas.“
„¿Cómo cuáles?“
„Mira,“ Dijo el conejito y saltó en el aire. Hizo una maroma, y luego un salto mortal, aterrizó sobre sus pies y se inclinó.
„Sí eso es muy bonito ¿Lo aprendiste tú solito?“
„Por supuesto. Tengo un deseo: cuando crezca, quiero ser un payaso de circo.“
„Esa idea me gusta. Hasta puedes entrenar aquí con nosotros,“ decidió Kamilka. El conejito se agitó con mucha aprobación.
„Puedes practicar, aunque solo por la mañana“ – „¡Ya vete a la cama!“ La mamá le gritó desde la cocina. Nada se podía hacer. Kamilka colocó a Bibu en su nueva cama, sacudió su cojín y le explicó al muñeco que dormía justo al lado que ella no tenía de que preocuparse. Luego se acurrucó en la manta y esperó a que su padre leyera un cuento de hadas. Pero estaba tan cansada que durmió antes de que papá abriera la puertapapá abriera la puerta.